XI
El silencio era profundo y se oía la agitada respiración de Alejandra y algún silbato lejano de los muelles.
Nunca la conoceré del todo, pensó, como en una repentina y dolorosa revelación.
Estaba ahí, al alcance de su mano y de su boca. En cierto modo estaba sin defensa ¡pero qué lejana, qué inaccesible que estaba! Intuía que grandes abismos la separaban (no solamente el abismo del sueño sino otros) y que para llegar hasta el centro de ella habría que marchar durante jornadas temibles, entre grietas tenebrosas, por desfiladeros peligrosísimos, al borde de volcanes en erupción, entre llamaradas y tinieblas. Nunca, pensó, nunca.
Nunca la conoceré del todo, pensó, como en una repentina y dolorosa revelación.
Estaba ahí, al alcance de su mano y de su boca. En cierto modo estaba sin defensa ¡pero qué lejana, qué inaccesible que estaba! Intuía que grandes abismos la separaban (no solamente el abismo del sueño sino otros) y que para llegar hasta el centro de ella habría que marchar durante jornadas temibles, entre grietas tenebrosas, por desfiladeros peligrosísimos, al borde de volcanes en erupción, entre llamaradas y tinieblas. Nunca, pensó, nunca.

2 Comments:
tienes que entrar en plantilla,añadir un elemento de pagina,lista de vinculos, y en url pones las direcciones q t de la gana.ciao!
Nunca se la conoce del todo, es lo que tenemos las mujeres, se nos puede conocer durante años y años, y pensar que se sabe cómo somos, nuestras flaquezas y nuestras pasiones, y de repente un día... cambiamos de opinión, de punto de vista, de vida... lo que sea, pero de repente, y se rompen los esquemas. Y aún se sorprenden :)
Besos miles!!!!!!
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